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viernes, 26 de julio de 2013

ILSE SCHERER-WARREN. LAS REDES SOCIALES PARA EL ESTUDIO DE LAS ACCIONES COLECTIVAS.



Un tema de gran interés es el que tiene que ver con las redes, como formas recientes de organización de la lucha social por parte de las asociaciones y movimientos. Se trataría de una organización social de nuevo tipo, heterogénea y fragmentada, muy diferente del centralismo democrático de las organizaciones tradicionales. Según Ilse Scherer-Warren, las redes traen importantes cambios en la sociabilidad y en la espacialidad, creando nuevos territorios de acción colectiva, un nuevo imaginario social, una comunidad virtual. Sin embargo, si bien amplían las posibilidades de comunicación, también contienen un aspecto de exclusión, pues no todos tienen acceso a la comunicación.
Los movimientos sociales pueden construirse en torno de legados históricos o de raíces culturales. A través de sus varios niveles de manifestación (sumergidas, latentes, virtuales o estructuradas), las redes de movimientos sociales pueden así respaldarse en varias temporalidades: el pasado (la tradición, la indignación), el presente (la protesta, la solidaridad, la propuesta), y el futuro (el proyecto, la utopía). Pero más allá de la noción de tiempos sociales distintos, las redes pueden ser también portadoras de historicidad. Las feministas, por ejemplo, consiguieron criticar y avanzar en relación con una visión universalista y no histórica de los derechos humanos, para la construcción de una noción de derechos de tercera o cuarta generación que tuviese en cuenta la historicidad de las relaciones de género. Según Marques-Pereira/Raes esta noción involucra: «El reconocimiento de la historicidad y de la naturaleza contingente de las reivindicaciones y de los derechos. Esto implica también romper con la idea de que existen estándares normativos naturales, inmanentes, universales y libres de coacciones temporales y espaciales».
En el contexto del mundo contemporáneo, las nuevas tecnologías se presentan como medios eficaces para la aproximación y revisión de varias temporalidades sociales por parte de las redes políticas. Es a través de esos medios que las redes sociales informatizadas no solo consiguen una comunicación en tiempo real, lo que ya es mucho y ha sido bastante estudiado, sino que también aproximan y permiten la reflexión de temporalidades históricas distintas: la tradición, la modernidad y/o la posmodernidad.
Un ejemplo emblemático es el movimiento neozapatista de Chiapas, que consiguió rescatar valores culturales milenarios asociándolos a nuevos idearios posmodernos y difundiéndolos en tiempo real. Se crea así, por primera vez en la historia de la humanidad, un potencial para una dialéctica entre culturas con raíces históricas diversificadas y, quizás, un laboratorio para la construcción de relaciones interculturales de reconocimiento, respeto, solidaridad entre lo tradicional y lo moderno, tal como fue observado por Gadea en relación con Chiapas: 
"En cuanto la fuerza de la escenificación es parte implícita del accionar de los sujetos, la utilización de las redes de comunicación electrónicas, por ejemplo internet, tiende a ser condición prácticamente indispensable para la formación, consolidación y el posterior desarrollo y accionar de los actores individuales y colectivos. Así, se acostumbra a hablar de «guerras virtuales» y de corrientes de solidaridad virtuales, de cierta forma, como especies de «laboratorios» de acciones colectivas".
Las redes sociales primarias, interindividuales o colectivas se caracterizan por ser presenciales, en espacios contiguos, creando territorios en el sentido tradicional del término, es decir, geográficamente delimitados. En
este sentido las redes virtuales, resultantes del ciberactivismo, son intencionales; transcienden las fronteras espaciales de las redes presenciales, creando, por lo tanto, territorios virtuales cuyas configuraciones se definen por las adhesiones a una causa o por afinidades políticas, culturales o ideológicas. Además, pueden intentar tener impacto en las redes presenciales, y viceversa, en una constante dialéctica entre lo local y lo más global, entre lo presencial y lo virtual, entre el activismo de lo cotidiano y el ciberactivismo, tratando de ayudar a la formación de movimientos ciudadanos planetarizados. Hay, por lo tanto, una deslocalización de las fronteras tradicionales comunitarias, locales, hacia el plano global, así como también se abre la posibilidad de que los actores globales revisiten constantemente los planos locales, en la construcción de movimientos globalizados en torno de impactos y visiones alternativas, según lo expresó enfáticamente Abdel-Moneim. 
Las nuevas tecnologías han potenciado las redes como un fenómeno de movimiento social  transformando también  las  dinámicas  simbólicas  de  la  sociedad,  promoviendo  el desarrollo de  las diferentes formas culturales y sus evoluciones y además dando nuevos usos a los sistemas icónicos existentes, es así como la información se convierte en un valor como un elemento maleable que ahora se genera, circula y transforma en las redes, y además en un elemento que encontró un catalizador no siempre positivo en las redes sociales.
Las redes de movimientos sociales pueden analizarse a partir de dos tipos de relaciones principales. Primero, a través de los vínculos directos establecidos entre actores en sus cotidianos, en el ámbito de sus comunidades, en el espacio más restringido de las organizaciones colectivas específicas. En este caso se trata de redes sociales personalizadas. Tal como lo señalan Loiola/Moura, en esa situación «la red se constituye por medio de interacciones que tocan a la comunicación, al intercambio y a la ayuda mutua y emerge a partir de intereses compartidos y de situaciones experimentadas en agrupaciones locales –el vecindario, la familia, el parentesco, el lugar de trabajo, la vida profesional, etc.». Segundo, a través de articulaciones políticas entre actores y organizaciones, en espacios definidos por la conflictividad de la acción colectiva, pudiendo, pues, trascender los espacios de emergencia de la acción, donde ellos se construyen en torno de identidades de carácter ideológico o de identificaciones políticas o culturales. Esa propuesta de articulación en redes de movimientos presupone que las interacciones sociales tenderán a ser relaciones más horizontales, prácticas políticas poco formalizadas o institucionalizadas entre organizaciones de la sociedad civil, grupos identitarios y ciudadanos movilizados, comprometidos con conflictos o solidaridades, con proyectos políticos o culturales comunes, construidos sobre la base de identidades y valores colectivos.
Las redes presentan también una dimensión cognitiva que merece ser investigada, especialmente cuando se busca entender el sentido de las transformaciones sociales encaminadas por las redes de movimientos sociales. Los movimientos contemporáneos vienen construyendo nuevas narrativas para la comprensión de la complejidad en la sociedad globalizada y de la información. En esta nueva situación sistémica pueden destacarse cuatro:
1. Desfundamentalización: confrontándose con la noción de las «grandes narrativas» del marxismo, que contenía la idea de existencia de un sentido subyacente a la historia según el cual hay un rumbo previsto para las luchas de transformación social, la narrativa de las redes concibe los movimientos como colectivos múltiples, construidos en torno de proyectos alternativos (feminismo, ecologismo, movimientos étnicos, de derechos humanos, entre otros). Éstos pueden servir de puentes de comunicación y de difusión de nuevos códigos culturales desarrollados por esas redes para otras redes de la sociedad, oponiéndose a los códigos de las redes dominantes, ya sean nacionales, territoriales y/o de comunidades étnicas o religiosas fundamentalistas. Estas redes comunicacionales y simbólicas contribuyen a la construcción de otras de solidaridad basadas en las intersubjetividades que podrían crearse en la interfaz de las redes de múltiples especificidades.
2. Descentramiento: las «grandes narrativas» privilegiaban un sujeto de la transformación social (especialmente la clase). Las nuevas narrativas de las redes de movimientos sociales han buscado en el pensamiento deconstructivista de la posmodernidad elementos cognitivos que conciben al sujeto a partir de sus múltiples identidades, y la transformación como resultado de la articulación discursiva y de la práctica de variados actores colectivos (v. Mouffe). Así se observa en los foros sociales mundiales y en las grandes marchas nacionales y mundiales o, de forma semiinstitucionalizada, en la Inter-Redes, creada en 2002 a partir de una convocatoria de la Asociación Brasileña de ONGs (Abong), y que se constituyó en una red de redes y de foros de ONGs y movimientos sociales, abordando el fortalecimiento de la esfera pública, la promoción de derechos y la propuesta de políticas.
3. De los esencialismos rumbo al interculturalismo: si las «grandes narrativas» fortalecían la noción de esencialismos colectivistas (dicotomización de las clases), las pequeñas narrativas de los nuevos movimientos sociales de las décadas de los 70 a los 90 contribuyeron muchas veces a un esencialismo de las diferencias (como en algunos abordajes del feminismo y ecologismo radicales).
La cuestión que se les ha presentado a los actores de las redes de movimientos sociales en la contemporaneidad es cómo trascender las fragmentaciones de los nuevos movimientos sociales sin caer en las tentaciones de nuevos unitarismos totalitarios. Según B. Santos, necesitamos una teoría de la traducción que vuelva las diferentes luchas mutuamente inteligibles y permita a los actores colectivos «conversar» sobre las opresiones que resisten y las aspiraciones que los animan. No se trata, por lo tanto, de anular las diferencias, sino de, a través de la dialéctica, realizar el reconocimiento del otro, elevándolo de la condición de objeto a la de sujeto y construyendo la solidaridad, toda vez que ésta solo existe a partir de las diferencias.
4. De la separación entre teoría y práctica al compromiso dialógico en la red: en este ámbito es necesario examinar cómo, a través de prácticas emancipatorias en redes, se ha trabajado o no la relación entre conocimiento-reconocimiento praxis política. Se trata también de repensar las interacciones y articulaciones necesarias entre academia (locusprivilegiado de la producción intelectual), ONGs (agentes relevantes de la mediación entre pensar y actuar) y militancia de base (sujetos del activismo y de la participación ciudadana), los cuales deberían participar de un proceso dialógico de construcción cognitiva en la red.
Por último, las redes que contemplan la crítica intelectual, el trabajo de traducción y de mediación con la praxis movimientista, precisan (y así lo vienen haciendo con frecuencia) crear mecanismos de interlocución e intercambio de experiencias y de autorreflexión, desde las iniciativas locales a las más globales y recíprocamente. En las palabras de B. Santos, «la creación de redes translocales entre alternativas locales es una forma de globalización contrahegemónica –la nueva fase del cosmopolitismo». Será justamente así que la dimensión del pensamiento crítico, o sea, la dimensión cognitiva de las redes, podrá cruzarse con la praxis y contribuir al desarrollo de una solidaridad de lo local a lo planetario y viceversa, y a la creación de las respectivas estrategias emancipatorias.
Véase, Ilse Scherer-Warren, "Redes sociales y de movimientos en la sociedad de la información", en http://www.nuso.org/upload/articulos/3250_1.pdf


jueves, 28 de marzo de 2013

MUSTAFA EMIRBAYER Y SU MANIFIESTO EN PRO DE LA SOCIOLOGÍA RELACIONAL




Filosóficamente, teóricamente  y empíricamente este método de investigación ofrece una alternativa convincente a las perspectivas de auto e interacción, hoy en ascenso, y a los defensores reconocidos en la sociología: selecciones racionales, neo-kantianas, estructuralistas  y fundamentadas en variables. Enfoques nuevos y emocionantes dentro de los análisis cuturales, socio-estructurales y socio-psicológicos ya ejemplifican este amplio potencial; de hecho, los esfuerzos actuales por reconstruir los principales conceptos teóricos así lo demuestren. Además, los pensadores sociales provenientes de una amplia variedad de formaciones disciplinarias, tradiciones nacionales y puntos de vista analíticos y empíricos están rápidamente convergiendo en este marco de referencia, a menudo sin siquiera captar su significado total. Un conjunto de supuestos  --que algunos podrían denominar un paradigma- que inicialmente se refería a la expresión sistemática en la teoría sociológica, al igual que en otros campos como la ftsica, a comienzos del siglo veinte (por supuesto,  sus antecedentes  se remontan a mucho antes); finalmente ahora, a finales de este siglo, estos supuestos comienzan a recibir la atención general que tanto se merecen. A pesar de la atención que se le presta a tantos otros debates,  dualismos y oposiciones  en sociología,  la elección entre los modos de investigación sustancialista  y relacional, una escogencia  entre supuestos básicos con respecto a la naturaleza misma de la realidad social, rápidamente se está convirtiendo en la línea divisoria más importante y trascendentales  en la investigación sociológica.
Hay muchos retos para el futuro; en la sección anterior se discutieron únicamente unos de los más significativos. Los teóricos e investigadores relacionales ahora deben enfocarse en varias tareas. Una de ellas es explorar aún más agresivamente  los niveles analíticos de la cultura y las emociones colectivas, importando hacia estas áreas muchos conceptos y técnicas de investigación  ya elaboradas por los analistas de redes, pero también explotando por ejemplo, los nuevos y apasionantes  enfoques desarrollados por los investigadores  de sociolingüística y socio-psicología. (Los analistas se han estado moviendo hacia el campo de la cultura en números cada vez mayores; sin embargo, hasta ahora el estudio de los flujos emocionales transpersonales  -la  dimensión socio-psicológica- ha permanecido muy subdesarrollado.)  segundo y de forma relacionada, los investigadores transaccionales  deben esforzarse  decididamente para mantener una consistencia teórica en todos los niveles de análisis, no solamente en sus explicaciones  más específicas  según el caso, sino también y especialmente, en sus esfuerzos generales que buscan la construcción de una teoría. Frecuentemente la cautela de los pensadores dentro del ámbito social con respecto a la teorización exhaustiva (¿un residuo sin vigencia de batallas previas contra el legado Parsoniano?) induce una aceptación demasiado difícil de modelos híbridos (por ejemplo, yuxtaposiciones del enfoque del actor racional y el enfoque de análisis de redes). La riqueza y amplitud de las formas relacionales de pensamiento nos permiten evitar este razonamiento ad hoc y desarrollar explicaciones causales en forma más deliberada dentro de un marco de referencia unificado. Finalmente, los pensadores transaccionales  deben comenzar a sistematizar algunas de las formas alternas en las cuales los asuntos y problemas centrales se han tematizado desde su propia tradición. los debates internos se elevarán a un plano mucho más elevado  -y  facilitaran la construcción de teorías después que los analistas comiencen a ver diferencias, por ejemplo, entre Bourdieu y Foucault sobre "poder", entre Tilly y Somers sobre "cultura" o entre Dewey y White sobre "inteligencia", como formas alternativas de proceder desde las mismas premisas filosóficas relacionadas con los procesos-en-relaciones. Únicamente entonces los sociólogos  transaccionales  podrán captar plenamente las posibilidades  y opciones que los confrontan; solo entonces lograrán (y en forma más general la disciplina sociológica) finalmente la claridad teórica y la reflexividad que desde mucho tiempo atrás habrían podido lograr.

miércoles, 13 de febrero de 2013

DE LA LIBERTAD Y LA PRIVACIDAD EN INTERNET. MANIFIESTO DE BARLOW





MANIFIESTO DE JOHN PERRY BARLOW 

Declaración de independencia del ciberespacio 

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin mas autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla. 
Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente. 
Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los que son gobernados. No habeis pedido ni recibido el nuestro. No os hemos invitado. 
No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto publico de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas. 
No os habéis unido a nuestra gran conversación colectiva, ni creasteis la riqueza de nuestros mercados. No conocéis nuestra cultura, nuestra ética, o los códigos no escritos que ya proporcionan a nuestra sociedad mas orden que el que podría obtenerse por cualquiera de vuestras imposiciones. 
Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros limites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se creara según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente. El Ciberespacio esta formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en si mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo esta a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no esta donde viven los cuerpos. 
Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o el conformismo. 
Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia. 
Aquí no hay materia. Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos obtener orden por coacción física. 
Creemos que nuestra autoridad emanara de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos poder construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer. En Estados Unidos hoy habeis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros. 

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las mas viles a las mas angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten. 
En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Puede que impidan el contagio durante un pequeño tiempo, pero no funcionaran en un mundo que pronto será cubierto por los medios que transmiten bits. 
Vuestras cada vez mas obsoletas industrias de la información se perpetuarían a si mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fabricas. Estas medidas cada vez mas hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros "yos" virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos. 
Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea mas humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes. 
Davos, Suiza a 8 de febrero de 1996

viernes, 30 de noviembre de 2012

MARK GRANOVETTER Y LA FUERZA DE LOS VÍNCULOS DÉBILES



Mark Granovetter es un sociólogo de la Universidad de Stanford. Elaboró varias teorías sobre sociología de las redes sociales en la década de los años setenta, y destaca "La fuerza de los lazos débiles", elaborada en 1973 pero vigente en la actualidad. En esta teoría Granovetter argumenta cómo la coordinación social se ve más influida de lo que valoramos habitualmente por vínculos débiles establecidos con anterioridad con otros actores con los que se tiene poco o ningún contacto, carencia de vínculos emocionales y escasos lazos relacionales y no tanto como creemos por lazos más fuertes como puede ser la familia o amigos.
Granovetter comprobó cómo se depende mucho más de estos grupos, en especial en actividades como la búsqueda de trabajo o a la hora de organizar proyectos. Esta teoría cada día cobra más vigencia, y es que la relevancia de las redes sociales así como las redes profesionales favorecen este hecho. Pero vayamos al asunto.
Para Granovetter el énfasis de los lazos débiles lleva por sí mismo a la discusión de las relaciones entre los grupos y a analizar los segmentos de la estructura social que no quedan definidos como grupos primarios. Para él es importante que a nivel micro, y cada vez más, datos y teorías ofrecen brillantes ideas sobre lo que ocurre en un grupo pequeño. En este artículo lo que pretende elaborar es que en el análisis de los procesos los sistemas interpersonales nos proporcionan un puente mico-macro más fructífero. De un modo u otro, es a través de estos sistemas como se  realiza la interacción a pequeña escala.
El objeto de este artículo es elegir más bien un aspecto concreto de la interacción a pequeña escala (la fuerza de los vínculos interpersonales) y demostrar, cómo estudiando este tipo de relaciones se pueden poner en común con fenómenos macro como son la difusión, la movilidad social, la organización política y la cohesión social en general.
Comienza definiendo "la fuerza de un vínculo" y dice que es una probablemente lineal combinación del tiempo, la intensidad emocional, la confianza mutua o intimidad, y los servicios recíprocos que caracterizan dicho vínculo. Cada uno de estos aspectos es independiente del otro, y el conjunto está altamente intracorrelacionado. (Aclara que los lazos tratados en este artículo son asumidos como positivos y simétricos, otra cosa sería la complejidad de tratarlos como negativos y asimétricos). 
Granovetter explica que intiutivamente hablando y después de un estudio de los distintos vectores y sociogramas que se dan entre tres personas, además del tipo de lazo fuerte o débil que se de entre dos de ellos y el tercero, que: "cualquier cosa que sea difundida puede llegar a un gran número de personas y atravesar una gran distancia social cuando se experimentan vínculos débiles antes que fuertes". Y pone un ejemplo, si alguien cuenta un rumor a todos sus amigos cercanos, e igualmente hacen ellos, muchos oirán el rumor una segunda y tercera vez, ya que aquellos que están unidos por vínculos fuertes tienden a compartir amigos. Si la motivación para extender el rumor se debilita cada vez que éste se cuenta, entonces el rumor que se mueva a través de vínculos fuertes estará probablemente limitado a unos pocos cliques (Clique es el término con el que se denomina en sociometría a un grupo de al menos tres elementos en el que cada uno mantienen vínculos con todos los demás) o pandillas que si fuera vía vínculos débiles; los puentes no serán cruzados. Es lo que se corresponde con su afirmación de que puede alcanzarse a más gente por medio de vínculos débiles.
Para Granovetter el el sector "débil" no sólo los contactos de ego no están atados los unos a los otros, sino que estarán atados a individuos no vinculados a ego. De este modo, los contactos indirectos se consiguen normalmente a través de los vínculos de este sector; tales vínculos son importantes para la manipulación de ego en las redes, y como canales a través de los cuáles pueden analizarse las ideas, influencias e informaciones socialmente distantes de ego. Cuantos menos contactos indirectos tenga alguien, más encerrado estará en cuanto al conocimiento del mundo más allá de su propio círculo de amigos; así, los vínculos débiles con puente (y los consecuentes contactos indirectos) son importantes de ambas maneras. 
Con respecto al trabajo y las maneras de encontrarlo afirma una verdad de perogrullo que nadie había afirmado tan rotundamente, dice: que una idea natural a priori es que aquellos con quienes se tiene vínculos fuertes están más motivados para ayudar sobre la información de trabajo. Contrarios a esta motivación están los argumentos estructurales que ha estado realizando: aquellos con quienes estamos débilmente vinculados son más propensos a moverse en círculos distintos al propio y, por tanto, tendrán acceso a una información diferente de la que nosotros recibimos. Afirma que con respecto a los individuos los vínculos débiles son un importante recurso para hacer posible la movilidad, jugando un importante papel en la cohesión social efectiva. Cuando un hombre cambia de trabajo, no sólo está moviéndose de un sistema de vínculos a otro, sino que también está estableciendo una unión entre ellos.
Luego entra en el estudio de los vínculos débiles y la organización de la comunidad; los modelos macro y micro en red; y los vínculos débiles en redes egocéntricas y termina concluyendo que la unión de los niveles macro y micro es de importancia central para el desarrollo de la teoría sociológica. "Tal unión genera paradojas: los vínculos débiles, frecuentemente considerados como productores de alienación son vistos aquí como indispensables para las oportunidades individuales y para su integración en las comunidades; los vínculos fuertes, que reproducen la unión local, llevan a una fragmentación total. Las paradojas son el antídoto bienvenido para las teorías que explican todo cuidadosamente".
Véase Mark Granovetter, "The strengh of weak ties", en American Journal of Sociology, Vol 78, nº 6, 1973, págs. 1360-1380. 
Para saber más del autor y encontrar otros estudios: 
http://sociology.stanford.edu/people/mgranovetter/ 

viernes, 5 de octubre de 2012

LARISSA ADLER-LOMNITZ


De origen ukraniano, había nacido en París en 1932. Siendo muy niña se traslado con su familia a Colombia. Su padre, Miguel Adler, se había formado como antropólogo con Paul Rivet, y desde muy joven había sentido una gran fascinación por la América Latina: vivió un tiempo en Perú, donde formó parte del círculo de discípulos (apodados "los apóstoles") de José Carlos Mariategui. En 1948, al fundarse el Estado de Israel, los Adler partieron hacia allá y se adhirieron al movimiento de los kibbutzin. En 1950 Larissa caso en el kibbutz  con el geólogo chileno Cinna Lomnitz. En las décadas de 1950 y 1960, la pareja vivió en Estados Unidos y en Chile. En Berkeley, ella curso los estudios de licenciatura en antropología —entre sus maestros estuvieron Nelson Graburn y George Foster— y en Santiago de Chile se inicio en el trabajo de campo con un estudio acerca de los patrones de consumo de alcohol entre migrantes mapuches. Desde 1969, Larissa Adler Lomnitz vive en México. Unos años mas tarde, adquiriría la ciudadanía de este país.
Comienza a ser conocida por la publicación de su primer estudio novedoso en 1971: "Reciprocidad y favores en la clase media chilena", primero utilizaba herramientas antropológicas modernas para el estudio de la clase media chilena, segundo revelaba la existencia de un sistema de normas culturales que surgía de los intercambios de favores, comúnmente conocidos como compadrazgo. Este tipo de compadrazgo, aunque inspirado en la benevolencia que debe informar las relaciones entre los compadres del ritual católico, no exigía ninguna formalización ni alusión religiosa: simplemente implicaba la voluntad de establecer vínculos de ayuda reciproca, cuidadosamente manejados y dosificados. Si bien la ayuda po­día incluir prestamos de dinero o ayudas materiales, mas importantes eran los favores conseguidos a través de las conexiones políticas en la ubicua burocracia chilena. En tercer lugar, proporcionaba las bases para el análisis de una "solidaridad de clase" sui generis, que atravesaba las lealtades de partido e ideología, y permitía la reproducción y expansión —y el relativo bienestar material— de un amplio sector de profesionales y prestadores de servicios. En cuarto lugar, se ponía de manifiesto la importancia de los nexos no mercantiles, el prestigio y la distancia social en la comprensión de las sociedades modernas. 
En 1974 presentó en la UIA su tesis doctoral, asesorada por Richard N. Adams, Ángel Palerm y Rodolfo Stavenhagen. En ella volvía a centrar su atención en la solidaridad resultante de la ayuda mutua, esta vez entre migrantes pobres en la Ciudad de México. Armada del concepto de red social, cuya utilidad había sido puesta de manifiesto por los antropólogos británicos —en particular por los de la escuela de Manchester—, Larissa había reunido un mate­rial empírico cuyo nivel de minuciosidad era probablemente inédito en los estudios urbanos latinoamericanos. Los artículos y el libro resultantes: "Cómo sobreviven los marginados" (1974), pronto adquirieron la categoría de clásicos en uno de los debates centrales de las ciencias sociales de la época: el de la marginalidad. Para Lomnitz, hablar de "marginados" no era simplemente referirse a atrasos y carencias: al igual que el sociólogo peruano Aníbal Quijano, veía en la marginalidad un resultado de la expansión industrial distorsionada que caracteriza al mundo moderno —sobre todo al llamado Tercer Mundo, pero no sólo. Los marginados, así, debían ser calificados positivamente: por las estrategias de sobrevivencia que les permitían aprovechar e incluso crear nichos de un cierto tipo en los intersticios del sistema tecnológico que los excluía como "mano de obra sobrante". En el centro nervioso de tales estrategias se encontraban las redes sociales, constituidas en virtud del principio de reciprocidad: los recursos más importantes de la gente pobre siempre han surgido de su capacidad de conseguir ayuda de otras gentes, a cambio de ofrecerla en retorno. Co­mo Oscar Lewis, Larissa Lomnitz rechazo vigorosamente, con base en datos detallados, la ecuación entre urbanización y desorganización, puesta en boga por los ecologistas de Chicago: mostró, por el contrario, que la familia extensa del México campesino, así como los lazos del compadrazgo ritual, lejos de disolverse, se reforzaban y ampliaban en la situación urbana. Pero, a contrapelo de Lewis, en la obra de Lomnitz se repudiaba el concepto de "cultura de la pobreza". En este concepto, los rasgos de los pobres se definían en términos predominantemente negativos y pasivos. En su lugar, la cultura de los marginados se proponía co­mo una cultura activa; utilizando un modelo ecológico inspirado en las teorías de Richard Adams, Lomnitz analizaba las acciones de los migrantes rural-urbanos en términos de un proceso de estabilización, adaptación y control de un medio ambiente nuevo. 
Otras importantes obras de Larissa son: "Mechanisms of articulation between shantytown settlers and the urban system" (1978), "Ideología y socialización: el científico ideal" (1991), "Una familia de la élite mexicana: parentesco, clase y cultura 1820-1980" (1993). La Dra Adler Lommitz ha obtenido más de setenta premios, becas y distinciones: la beca de la Fundación Guggenheim (1977), Premio Universidad Nacional en el Área de Ciencias Sociales (1990), Doctorado Honoris Causa en Letras Humanas por la Universidad de Massachussets (1998), miembro del Consejo Consultivo "Advisory Committee" del Instituto Kellogs en la Universidad de Notre Dame desde 1996-2001 y la Distinción en reconocimiento a su trayectoria académica en los Estudios Americanos en el 51º Congreso Internacional de Americanistas (2003), y el Premio Nacional de Ciencias y Artes de México (2006).

Ver los interesantes vídeos de Larissa Lommitz en dónde explica la diferencia entre el sistema sociológico en relación con el antropológico:

"Antropología sistemas". Parte 1




martes, 17 de julio de 2012

J. CLYDE MITCHELL


 Mitchell es el que mejor ha representado la convergencia de dos escuelas, la que proviene del estructural funcionalismo antropológico a través de M. Gluckman hasta Barnes, Bott y Nadel y la que proviene de la Teoría de grafos de Köening, Cartwright, Zander, Haray, Norman y Bavelas asentando las bases para un marco sistemático del análisis social de las redes, utilizando los grafos pero reformulando sobre la base de un marco sociológico distinto.
Mitchell definió la red social en 1969 diciendo:
"Un conjunto específico de vínculos entre un conjunto definido de personas, con la propiedad de que las características de esos vínculos como un todo pueden usarse para interpretar la conducta social de las personas implicadas".
Añade que las características de los lazos como totalidad pueden ser usados para interpretar los comportamientos sociales de las personas implicadas. La definición de Mitchell pone las bases para que sociólogos, antropólogos, psicólogos sociales y trabajadores sociales consideren la red social de las personas objeto de estudio, análisis e intervención. Entre los elementos fundamentales del análisis de redes destacamos el carácter estructural, los atributos y las relaciones. Mitchell establece tres tipos de contenido que pueden observarse en las redes sociales, y que describen tanto su estructura como el tipo de individuos que la forman: de comunicación, de intercambio y normativo.
Respecto a la morfología de las redes, Mitchell distingue cuatro elementos morfológicos en las redes sociales: anclaje o localización de la red, accesibilidad, densidad y rango. Y en cuanto a las características de los procesos de interacción se pueden distinguir el contenido de la relación, su direccionalidad, duración, intensidad y frecuencia.
Anclaje o localización de la red quiere decir que toda red tiene que ser trazada desde algún punto o actor principal, es decir, debe de estar anclada en un punto de referencia. La accesibilidad se puede definir como la fuerza con la cual el comportamiento de un actor está influenciado por sus relaciones con los otros. Se puede resumir por las distancias en una matriz. Dos son las magnitudes de accesibilidad a una red: la proporción de actores que pueden contactar con cada actor determinado en la red, y el número de intermediarios que hay que usas para conectar con otro, es decir, el número de vínculos que se tienen que atravesar para alcanzar a determinado actor. La accesibilidad tiene una importante significación sociológica, ya que proporciona la forma en la cual los vínculos en una red de un actor pueden ser canales de comunicación que transmiten información particular. como juicios de valor, opiniones, etc, especialmente cuando estos canales sirven para ejercer presión sobre otros actores. La densidad está tomada directamente de la teoría de grafos, y dice que la densidad de una red variará en función del número de vínculos que existan dentro de ella. Por ejemplo una red donde todos tengan vínculos con los demás tendrá una densidad máxima. El rango es que en todas las redes sociales algunos actores tienen acceso directo a otros pocos, y es muy significativo cuando se trata de redes personales; es decir se puede definir por el número de personas que están vinculadas directamente con el individuo, sin intermediarios, es decir, un individuo mejor relacionado que otro tendrá una red personal de rango mayor. 
El contenido es la cualidad del vínculo que existe en la red de una persona, pues el contenido de un vínculo se refiere al contenido del flujo de información a través de la red. La intensidad se puede entender como el grado de implicación de los actores vinculados entre sí, por ejemplo, una persona estará más influenciada por sus parientes que por sus vecinos aunque existen relaciones cara a cara que son menos intensas que otras que no lo son. Frecuencia, es importante para la existencia de una red pues es necesario una relativa repetición de los contactos entre los actores vinculados para que el vínculo perviva.
En definitiva, con el análisis de las redes nos encontramos ante una vía abierta a nuevas interpretaciones y explicaciones de la realidad social circundante. 




viernes, 13 de julio de 2012

REDES EGOCENTRADAS


Para reconstruir una red egocentrada conviene trabajar con una correspondencia epistolar lo más completa posible. Para ello, de vacían todas las cartas que recibe ego en un breve lapso de tiempo,  pues se trata de observar las interacciones de individuos que interactúan en un mismo presente histórico. El vaciado de las cartas se realiza por individuos, vaciando todas las interacciones de cada uno de ellos: es decir de cada corresponsal que escribe, de cada una de las personas a las que se refieren, y de cada individuo con los que se relacionan e interactúan. 
Una vez completada la matriz, el programa representa el "grafo" o forma de la red, situando en el mismo plano el conjunto de personas que, de un modo u otro, interactúan en relación con ego. Cada individuo está representado por un nodo y cada relación por una línea entre nodos. El programa sitúa en el centro los nodos mejor conectados con otros y discrimina a los que se sitúan en la periferia de la red. Dicho diagrama será más eficaz en la medida que exprese lo más claramente posible la forma de la red y la articulación de los distintos elementos, pues se trata, al fin y al cabo, de una representación.
Para completar la información el programa permite introducir atributos de los actores, tales como el sexo, la edad, la profesión, etc., que permite calcular una serie de variables que miden las características de la red en su conjunto y las posiciones que ocupan en ella cada uno de los actores o grupos de actores.
Tres parámetros son especialmente importantes en el análisis de las redes sociales: la densidad, la centralidad y la mediación, y su aplicación con la historia nos parece del todo útil. La densidad se mide por el porcentaje de relaciones efectivas de cada individuo en relación al número máximo de relaciones posibles en la red. Muestra la alta o baja conectividad de la red en su conjunto y permite observar cuáles son sus partes más densas (individuos más conectados entre sí), y cuáles son las partes más alejadas de ellas.
La centralidad y la dispersión muestran la posición de cada actor o grupo de actores en los intercambios de la red: las conexiones privilegiadas y las posiciones periféricas de dichos intercambios. El grado de centralidad se mide por el número de individuos de la red con los que el actor está íntimamente o directamente relacionado, la centralidad revela los núcleos de mayor influencia en la red con respecto a los elementos más periféricos.
 La mediación y la accesibilidad consideran la circulación en la red y los mediadores que sirven de nexo entre grupos y subgrupos; el grado de intermediación viene dado por el número de pares de nodos que el actor es capaz de conectar. Revela quiénes son los mediadores o actores-puente y su capacidad de intermediación y de control de la comunicación. El grado de cercanía es la capacidad de un actor para alcanzar a todos los nodos de la red y se calcula contando las distancias que necesita un actor para llegar a los demás.
El análisis de redes son especialmente útiles tanto en sociología como en historia, para analizar fenómenos como la circulación y distribución de recursos y oportunidades, la articulación del conflicto o la cooperación, las dimensiones relacionales del poder y las articulaciones socio-políticas, la relación con respecto a las normas y valores del grupo, o la disposición de una sociedad o de un segmento social a la reproducción o al cambio.